A ver piedra si nos
vamos corriendo del camino, que ya estoy cansada de tropezar.
Al fin las cosas se empiezan a aclarar, se desvanecen mejor
dicho, supongo que esa es la forma en que buscan claridad.
De alguna u otra forma las cosas tenían que solucionarse. Pero
ahora no se de dónde agarrarme para no caerme.
Porque esto no estaba planeado. Porque nunca lo supe. Porque siempre lo dije. Y si, admito que
en realidad lo sentí.
Y bueno, está bien, sabía que pasaría.
Pero no tengo fuerzas de repuesto. No me diste tiempo a
recuperar las perdidas, mucho menos a cargarme nuevas.
Así que acá estoy, como puedo, como no quiero estar, como no
debo, como no lo esperaba.
Estoy sin vos. No
tengo abrazos. No tengo besos. Ni risas. Perdí las sonrisas. No tengo
calorcito. No tengo roces. No tengo caricias. Ninguna.
¿Qué hago con ese sol que brilla tan lindo para nosotros? ¿Qué
hago con esa luz que brilla en mis ojos cada vez que suena tu nombre? ¿Qué hago
con las miradas que me faltó darte?
Mejor ni pregunto qué hacer con los recuerdos. Prefiero
no saber nada sobre ellos.
A ver piedra si nos
vamos corriendo del camino. Me duele absolutamente todo. No aguanto
más otra caída.
Bienvenido dolor. No
te extrañaba ni un poco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario