Prometimos nunca soltarnos. Paso a informar
que te sigo necesitando.
No sé si es correspondido el sentimiento, por
lo que veo, no.
Cada charla, cada abrazo, cada lágrima, cada
risa... Sigo sin saber dónde quedaron.
A veces no puedo más de las ganas de correr en
el tiempo, pero para atrás, volver a esos tiempos de confianza y amor puro que
teníamos. Porque era puro de verdad. Era mirarnos y no dejar lugar a dudas.
Prometiste nunca soltarme. ¿Y ahora dónde estás?
No hay comentarios:
Publicar un comentario