Confiar en el tiempo, en la espera. En mis sonrisas, en
el brillo de mis ojos, y todo lo demás… Bueno, ahí está.
Confiar en esos pequeños actos, confiar en los días, en
los meses. Confiar, valorar, creer. Soñar.
Confiar en el alcohol de tus palabras. Embriagarme hasta
no dar más de la paz de una oración, con o sin sentido. Llenarme de repente, de
miles de emociones. No tener miedo. Cerrar los ojos, simplemente, y caminar…
Confiar en vos. En mí.
Es mi única salida.
Más
alcohol, para escapar de este infierno.
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