Amanece.
En improvisadas
viviendas se levanta el pueblo nómade de
la música. Dibujadas las pieles de largos viajes se van moviendo en masa.
Ni el sufrimiento ni las fronteras más difíciles frenan a este pueblo hambriento. Ahí está
el alimento que vinieron a buscar.
Lo devoran todo, insaciables, y el ritual les llena el alma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario