29 abr 2013


Amanece.
En improvisadas viviendas se levanta el pueblo nómade de la música. Dibujadas las pieles de largos viajes se van moviendo en masa.
Ni el sufrimiento ni las fronteras más difíciles frenan a este pueblo hambriento. Ahí está el alimento que vinieron a buscar.
Lo devoran todo, insaciables, y el ritual les llena el alma.

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