No todo lo que brilla es oro, y no todo lo que no
brilla no lo es.
No siempre que llueve hace frío, no siempre que
hace calor es verano; no todo lo que es alto alcanza el cielo; no todo lo que
es viejo se muere primero; no toda sonrisa expresa felicidad, no todo llanto significa
tristeza; no todo abrazo es sincero; no todo grito es enojo; no toda pesadilla
es mala; no toda calma viene después de una tormenta; no todo día malo lo fue
por completo las veinticuatro horas; no toda falta puede ser llenada; no todo
vacío es para siempre.
No siempre vemos es lo que es, y no siempre lo que
no vemos es porque no existe.
No siempre que vemos somos concientes. No siempre
que olvidamos significa que dejamos de querer.
No todo es lo que parece. Y lo que parece no
siempre es lo que es.
Por eso, ante cualquier duda, consulta a tu cabeza,
ella siempre está llena de todo lo que queremos saber.
Y siempre, siempre, volve sobre tus pasos, mira al
lugar donde saliste, mira tus raíces… El lugar donde siempre vas a poder volver.
Lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene sepultado.
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