Me sale con tanta naturalidad tu nombre que a veces siento que lo que expreso tiene alguna relación con vos. Todavía.
Pero no.
No no no. Ya no tenes nada que ver con nada. Pero sigo teniendo una sensación adentro mío que me grita que no pasa nada, que está todo bien, que es cuestión de esperar.
De seguir esperando.
Pero me canso, me aburro, me deja sin respiro seguir rindiéndome una y otra y otra vez.
O no me rindo más, o me rindo. Y de una vez por todas.
¿Por qué no lo hago? ¿Por qué no me obligan? ¿Por qué no me dejo hacerlo?
Basta. Necesito gritarte.
Mi inconsciente no para de traerte a la luz.
Te extraño, enserio. ¿Volvés?
No hay comentarios:
Publicar un comentario