12 ago 2012

Pensar que me preocupaba tanto por tantas cosas...
Madurar me hizo bien. Pero a la vez me dejo sola. Estoy sola. Y me golpeé cuando me caí de la rama.
Ya no espero nada. Me dolían las ganas de tanto esperar. Ahora me tiré al pasto.
¡Y que lindo que se ve el cielo desde acá! Las nubes parecen estar a millones de sentimientos de distancias, pero en realidad con un salto creo que todos las alcanzamos.
O quizás con un beso y un abrazo en el momento justo, o un par de gotas de lluvia cayéndonos por las mejillas; o lágrimas; o con ese primer segundo despierto después de un hermoso sueño.
En mi forma de ver las cosas, todos las alcanzamos.
En mi forma de sentir, escuchar la voz de la música me lleva a las nubes, o la sonrisa de un amigo, o las miradas dulces, o la caricia del viento.
Esos besos que nos dimos cierta noche de descontrol, cierto día, en cierta fecha, en cierto momento que fué perfecto.
Perfecto.
En mi forma de vivir, todos estamos en las nubes. Pero en algún momento hay que bajar...
¿Pero por qué hacerlo? ¡Si somos tan felices donde estamos!

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