Vi el momento preciso en el que se alejaba con su tesoro en la mano dejando todo atrás.
Fue espectadora de la escena en la que ese rostro demacrado
por el dolor soltaba aquello que quería mientras lo veía alejarse con su
tesoro.
Fui testigo del acto de egoísmo en el que ella tomaba lo que
era suyo y dando la espalda a lo que tenía detrás se retiraba sin darle
importancia a nada más.
Más que la espectadora fui la protagonista.
La protagonista del momento en el que agarraba de la mano a
mi tesoro, tocando el aire y estirándome hacia el otro ser inundado de dolor. A pesar de haberlo esperado.
Pero la espera más dolorosa sin duda fue la de esperar a eso
tan hermoso y perfecto que llevaba entre mis manos. La persona que deseaba
sin haberla conocido. La que con un beso me marco durante mucho tiempo.
¿Cómo dejarla ir?
Imposible.
Por otra parte… pero la
otra parte…
Me llevaba mi tesoro
mas esperado, me llevaba eso que tanto había deseado y que por fin, después de
tanto tiempo, había logrado tener. Me llevaba lo que más quería.
Pero dejaba a mis
espaldas otro tesoro valioso,
en compañía únicamente de dolor.
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