1 jun 2012


Vi el momento preciso en el que se alejaba con su tesoro en la mano dejando todo atrás.
Fue espectadora de la escena en la que ese rostro demacrado por el dolor soltaba aquello que quería mientras lo veía alejarse con su tesoro.
Fui testigo del acto de egoísmo en el que ella tomaba lo que era suyo y dando la espalda a lo que tenía detrás se retiraba sin darle importancia a nada más.
Más que la espectadora fui la protagonista.
La protagonista del momento en el que agarraba de la mano a mi tesoro, tocando el aire y estirándome hacia el otro ser inundado de dolor. A pesar de haberlo esperado.
Pero la espera más dolorosa sin duda fue la de esperar a eso tan hermoso y perfecto que llevaba entre mis manos. La persona que deseaba sin haberla conocido. La que con un beso me marco durante mucho tiempo.
¿Cómo dejarla ir? Imposible.
Por otra parte… pero la otra parte…


Me llevaba mi tesoro mas esperado, me llevaba eso que tanto había deseado y que por fin, después de tanto tiempo, había logrado tener. Me llevaba lo que más quería.
Pero dejaba a mis espaldas otro tesoro valioso, en compañía únicamente de dolor.

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