Hoy tengo ganas de leer mensajes, conversaciones, recordar momentos y
llorar sin parar.
Tengo ganas de sacar a la luz todos los recuerdos felices que
tengo, que por cierto son bastante escasos.
Es triste vivir de recuerdos, de cosas que pasaron, que se fueron con el
viento de estación. Es triste sobrevivir
gracias a palabras que se dijeron en su momento y que hoy ya no tienen ni
el mínimo valor. Es feo, pero es mi única
manera de seguir.
En parte estoy agradecida, me hiciste conocer sentimientos que no conocía,
me hiciste sufrir como nunca, me hiciste pensar en muchísimas cosas, me hiciste ser, me hiciste de nuevo, me
hiciste odiar. Te odio.
Se me cayó el invierno encima de tanto pensar, tengo el corazon
congelado por tu culpa, no tengo más ganas de sentir. Necesito un abrazo
calentito.
Cambiaste mi rutina. No hay noche que no me acuerde de vos, mas si es la
hora en la que solíamos hablar, cuando todavía era de día, pero la noche lo quería
matar de una buena vez. Ahí era cuando aparecías para robarme la más hermosa de
las sonrisas. Ahí era cuando me sentía bien, feliz.
Ahora no se como me siento, mal, supongo. Mas que nada porque mi entorno
no se merece que me quede sin palabras, que no sepa que decir, que no sonría,
que no tenga ganas de nada.
Ahora quiero y necesito estar sola, necesito pensar más. Salí de mi
cabeza, con vos adentro se me hace muy duro.
En realidad no, no tengo ganas de pensar, tampoco de leer mensajes ni
conversaciones. Ahora no quiero nada.
Bueno, puede que si.
Tengo
ganas de olvidar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario